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Los robots llegan a la viña

Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y otros centros europeos han creado un prototipo de robot vitícola que navega de forma autónoma por los viñedos para informar sobre el estado de las uvas y el mejor momento para cosecharlas. El vehículo está equipado con paneles solares, baterías, carrocería biodegradable y sensores de fluorescencia, visión artificial y ultrasonidos.

Un nuevo sensor que combina fluorescencia con visión artificial y ayuda a determinar el momento ideal para cosechar la uva, sensores de ultrasonidos, un mayor control de la autonomía de las baterías y una carrocería biodegradable que incorpora además paneles solares. Estas son sólo algunas de las novedades del nuevo prototipo de robot vitícola en el que están trabajando investigadores y viticultores españoles, alemanes, franceses e italianos en el marco del proyecto europeo VineRobot.

Los investigadores muestran los dos prototipos de VineRobot. / UPV

Los investigadores muestran los dos prototipos de VineRobot. / UPV

Coordinado desde la Universidad de La Rioja, entre los socios de este proyecto se encuentra el Laboratorio de Robótica Agrícola de la Universidad Politécnica de Valencia, responsable de la dirección técnica del proyecto.

Como su hermano mayor, este segundo prototipo será capaz de navegar de forma automática por los viñedos y permitirá obtener en tiempo real datos de especial relevancia para los productores, como la cantidad de nitrógeno en hojas y el nivel de antocianos en los racimos de uva. Todos estos datos conformarán varios mapas que se podrán leer de forma muy sencilla en la pantalla del ordenador del propio robot y almacenar para su posterior análisis por cualquier usuario no especialista en robótica o tecnologías de la información.

Entre las novedades del proyecto, destaca el sistema de visión artificial desarrollado en Valencia en colaboración entre los laboratorios de la UPV y del IVIA. El sistema discrimina con un alto nivel de detalle hojas y uva en tiempo real mientras el robot circula entre las filas del viñedo. Esto aumenta de manera significativa la precisión de las medidas del sensor de fluorescencia, evitando interferencias por la fluorescencia proveniente de la clorofila de la vegetación; la cámara analiza un área circular de 4 cm de diámetro ―donde se evalúa el nivel de fluorescencia― y estima el porcentaje de uva y el porcentaje de hoja.

Solo aquellas medidas que tienen más de un 50% de uva y menos del 3% de hoja serían válidas y por tanto podrían aportar información a los mapas que se irán confeccionando en tiempo real. Según explican los investigadores, uno de los grandes retos que implica la medida de antocianos en movimiento es que el sensor debe desplazarse a 30 cm de los racimos, lo que supone mucha precisión para un sistema de navegación autónoma.

Para facilitar estas medidas, “se ha mejorado en la segunda versión el soporte del sensor de fluorescencia que genera los mapas, mucho más versátil y con un montaje más sencillo”, destaca Francisco Rovira, director del Laboratorio de Robótica Agrícola de la UPV.

Fuente: SINC

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