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Cómo conservar el vino en casa

Existen muchos mitos sobre formas, métodos y hasta rituales para conservar el vino de forma que conserve durante el máximo tiempo posible sus propiedades, especialmente si se trata de un ejemplar de renombre. Sobre este particular existen mitos y falsas técnicas que añaden un tanto de mística al asunto, pero fuera de clichés y creencias populares, la verdad sobre el arte de conservar una buena bodega casera pasa por la observación de las siguientes premisas.

TEMPERATURA, HUMEDAD Y OSCURIDAD

Es importante que las botellas de vino que queremos conservar estén a una temperatura de entre los 10 y los 16 grados centígrados, en un lugar oscuro -la luz contribuye a la oxidación del vino-. De este modo, el vino podrá aguantar unos cuantos años. si es un cava, tan sólo 16 días.

Por otro lado, se recomienda un lugar que cuente con un 70 – 80 por ciento de humedad y cierto grado de oscuridad, puesto que la luz, especialmente la del Sol, contribuye a acelerar la oxidación del vino y, por consiguiente, a acortar su ‘tiempo de vida’. Si el lugar elegido para alojar nuestra particular bodega no tiene el grado de oscuridad suficiente, también se pueden contemplar la posibilidad de colocar las botellas en un armario o en cajas, protegiéndolas así de la luz.

VENTILACIÓN

Es importante igualmente procurar cierto grado de ventilación para evitar atmósferas cargadas y estancas que contribuyan a la proliferación de olores o humedad excesiva.

POSICIÓN

Otro mito que hay que derribar definitivamente es la ubicación. Es muy común escuchar la aseveración de que las botellas han de situarse con una inclinación de 45 grados para ser almacenadas hasta su consumo. Nada más lejos de la verdad. El único momento en el que la botella se coloca en esta posición, es boca abajo, en unas condiciones de temperatura y humedad muy específicas y en la bodega de origen, normalmente para hacer crianza y reserva.

botellas-en-horizontal-conservar-vino

Pero una vez adquirida en su establecimiento -recomendamos que sea directamente de la bodega, como es nuestro caso, porque así se garantiza que hasta el momento de su compra el vino ha permanecido en condiciones óptimas de conservación-, la botella se ha de dejar en posición totalmente horizontal, de forma que el tapón de corcho esté siempre en contacto con el vino, humedecido. De quedarse seco el tapón puede contribuir a la filtración de aire dentro de la botella.

TIEMPO

Existe la falsa creencia de que los vinos se pueden guardar años y años haciéndoles ganar así valor. Los vinos del año han de beberse en el transcurso de dicho año. Mientras tanto, los vinos de crianza pueden ser consumidos en los cinco años siguientes a su embotellado, y los de Reserva y Gran Reserva, entre 10 y 15 años aproximadamente -evidentemente, depende de cada caso-.

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